Los inicios del Movimiento Gnóstico

La pobreza fue una constante en los primeros años de la vida en común de los Maestros, y al final vivieron decorosamente, pero nunca tuvieron casa propia, por ejemplo.

En efecto, la casa donde murió el Maestro Samael era rentada y el dueño se la ofreció a la Maestra en venta, una vez fallido el Maestro, pero lo hizo como una cortesía, no pensando que su viuda realmente la fuese a comprar; sin embargo, la Maestra con muchos sacrificios logró adquirirla.

En verdad que con muchos sacrificios la compró, porque los sedicentes “discípulos” del Maestro que se encargaban de editar sus libros en Suramérica, dejaron de pagarle a la Maestra los de por sí exiguos derechos de autor que por aquel entonces le daban al Maestro.

Quienes publicaron los libros del Avatara siempre sacaban el mayor partido de su obra, de tal suerte que la Maestra solía decirle al Maestro Samael que recibía las migajas que caían de la mesa de sus editores.

Pero volviendo a los primeros tiempos, cuando el Maestro Samael empezó a divulgar su obra, tuvieron muchas privaciones y persecuciones... Es de recordarse que no tenían sino lo suficiente para sobrevivir, que sus hijos no contaban con juguetes tan siquiera. Sin embargo, el Maestro se convertía —mediante la técnica jinas— en un burrito blanco (otras veces en un potrillo), y con él podían jugar sus hijos a falta de juguetes.

Sufrió el Maestro persecuciones de parte de algunos fanáticos religiosos, así como de médicos que se molestaron sobremanera por sus curaciones milagrosas y por la difusión de su obra “Tratado de Medicina Oculta y Magia Práctica”.

En verdad que varias veces intentaron matarlo —todo mundo se quiso aprovechar—, pero como tenía la poderosa ayuda de los Maestros de la Blanca Hermandad —a quienes confiesa obedecer a lo largo y ancho de toda su obra— el Maestro Samael siempre lograba evadirlos.

Maestros Litelantes y Samael

El hecho es que llegó a conocer prisión por divulgar su enseñanza y fue procesado a instancia de algunos médicos.

Nos contaba la Maestra que en tal ocasión el Maestro Samael se dedicó a escribir en su celda, y en vez de reclamarles decía a sus carceleros que estaba muy contento de estar preso, pues tenía la oportunidad de concentrarse en sus escritos en la soledad de su prisión.

A final de cuentas logró ser absuelto por el tribunal que lo juzgaba. El proceso fue mencionado por el Maestro en la obra “Apuntes Secretos de un Gurú”, escrita precisamente mientras duró su juicio.

Por aquellos tiempos el Maestro Samael recibió la instrucción de crear el Summum Supremum Sanctuarium en la Sierra Nevada de Santa Marta, labor que en realidad fue titánica, pues dicho santuario fue excavado en la roca viva, con herramientas completamente rústicas.

Al principio de su obra, declaraba que no pretendía crear instituciones, sino que el estudiante debería aprender a viajar con su cuerpo astral y recibir instrucción directa de los Maes­tros en los mundos superiores.

Después rectificó esta postura —como el vegetarianismo y muchas otras— y creó el Movimiento Gnóstico, movido a la vez por las instrucciones de la Superioridad y por la imposibilidad de contar con el número suficiente de adeptos con capacidades astrales.

Así pues, tuvo que obedecer y creó las Instituciones Gnósticas; además, estableció un Summum Supremum Sanctuarium en las montañas de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia.

VM Litelantes

Veamos ahora el proceso que pasó Víctor Manuel Gómez Rodríguez para encarnar a su Bendito Real Ser, el Logos Samael Aun Weor, con la amorosa ayuda de nuestra Venerable Maestra Litelantes.

Muchos son los relatos de aquellos tiempos gloriosos del Venerable Maestro Samael Aun Weor, cuando con un puñado de estudiantes realizó aquella monumental hazaña...

Por ejemplo: nos dicen que el Maestro varias veces apagó el fuego que amenazaba con consumir las fincas vecinas; que conjuraba las aguas para apagar los incendios tan dañinos a los pobladores de la sierra, o bien, que invocaba al propio fuego para que éste se apagase, cual sucedió con unos tambos de combustible; que movía, generaba y disolvía las nubes; que curaba con plantas y con la sola imposición de manos; que tenía custodiado el Sanctuarium con serpientes tanto cascabel como coralillo y que le obedecían (así como también a algunos de sus discípulos) todas sus instrucciones, de lo cual hubo muchísimos testigos; etc.

Antes de este sagrado acontecimiento, el Maestro firmaba su obra como Aun Weor —que es tanto como decir Víctor Manuel— y a partir de entonces empleó el nombre de su Padre, Samael —que equivale a Gómez Rodríguez—, pues mientras no se encarne al Ser no se tiene un apellido, no ha sido reconocido como Hijo por el Padre, ya que el Hijo debe ser uno con el Padre para que Éste se reconozca en Él, y esto sólo se logra encarnándolo, cual lo hizo nuestro Bendito Maestro.

En aquel entonces el Maestro impartió cursos para misioneros; hasta ciento veinte estudiantes llegó a tener en el Summum, mismos que eran alimentados por nuestra querida Maestra.

Todos los días se trasladaba hasta el lugar conocido como “La Quebrada”, para acarrear agua —a lomo de mula por veredas al filo de los acantilados de la sierra— para hacerle su comida a los estudiantes del Maestro, pues no había pozo ni ojo de agua en el Summum.

De todos estos estudiantes que personalmente atendió nuestra Maestra, que les dio de comer y de beber, no quedó ninguno que la siguiera apoyando cuando desencarnó el Maestro. ¡Ninguno quedó!, solía reiterar la Maestra.

El Summum Supremum Sanctuarium sirvió de Centro de Formación de Instructores durante algunos años, fue además centro de peregrinación, oración y celebración de fiestas gnósticas, y jamás se exigieron cuotas de ninguna especie.

A raíz del fallecimiento del Maestro, algunos de sus “discípulos” se creyeron más sabios que él y desobedecieron su última voluntad, es decir, que se quedaba al frente de las Instituciones Gnósticas su esposa-sacerdotisa, la Venerable Maestra Litelantes.

Muchos se auto-proclamaron maestros, patriarcas, verdade­ros herederos de la Fuerza del Avatara, etc., desbaratando con la mano izquierda lo que habían hecho con la derecha, pues se rebelaron a las órdenes sagradas de la Venerable Maestra Litelantes, su esposa-sacerdotisa, su colaboradora esotérica, la iniciadora, la matriz alquímica donde se engendró Aun Weor y luego Samael dentro de Víctor Manuel Gómez Rodríguez.

En fin, algunos se pelearon el Summum como botín de guerra después de la insurrección, del motín, de la asonada contra la Maestra, quedando por último en manos del propietario del inmueble donde estaba enclavado, de suerte que pasado el tiempo cayó en el más completo abandono... La ambición de poderes y el deseo de hacer negocio con las cosas sagradas provoca inevitablemente que los templos queden como cáscaras, sin fuerza espiritual alguna.

Así se paga la desobediencia al Maestro que les dio el conocimiento y a su heredera legítima y esotérica; sin cuya intervención, además, no sabríamos ni un ápice de Gnosis, pues ella inició esotéricamente y engendró alquímicamente a Nuestro Señor Samael Aun Weor.

El caso es que el Maestro Samael había predicho que se pelearían por el Summum y por sus libros, y que él los vería pelearse desde “arriba” por una rendijita, un agujerito.

Informó claramente a su esposa-sacerdotisa que el Summum Supremum Sanctuarium sería pasado al estado jinas antes que ser profanado, como en efecto sucedió, y así lo afirmó invaria­blemente nuestra Maestra, es decir, la Maestra de la ciencia jinas del Maestro Samael...